Después de tantos años, a este matrimonio lo que más les va es el sexo salvaje y violento. En esta ocasión el señor obliga a su esposa a comerle la polla, y para ello la agarra del pelo, mientras ella permanece atada a una silla. Él se va moviendo y sin previo aviso se la mete  de golpe hasta la garganta. No la deja casi ni respirar. Ella parece que se va a asfixiar,pero continúa mamando sin oponerse. La señora no se queja en ningún momento, ni por la falta de aire, ni por los movimientos bruscos de su marido.