Este hombre se ha conseguido ligar a la vecina más potente del vecindario y han jugado a un juego que seguro que no van a olvidar en sus vidas. El tío la ha atado con unas esposas al cabezal de la cama y le ha dicho que hasta que no se la comiera, no la iba a soltar. Una vez que la ha hecho, la ha puesto a cuatro patas para poder penetrarla por detrás hasta que han terminado corriéndose a la vez.