Esta chica se pone a cien al comerle la polla a su pareja- mucho mayor que ella-, y además hay que reconocer que la mama de puta madre. La tía va cambiando de técnica, pero siempre le pone unas ganas increíbles. Tumbada sobre la cama, y el hombre encima, tanto se traga el pene por completo- llegándole hasta la garganta-, como se limita a lamerle el glande con la punta de la lengua. Además, varía momentos de gran velocidad con otros en los que la chupa lentamente. Ella disfruta al hacerlo, y normalmente cierra los ojos mientras chupa, pero hay veces que establece contacto visual con su pareja y le sonríe como una guarra.