Esta chica, antes de que su marido se vaya al trabajo, le gusta hacerle una buena mamada con el objetivo de que salga descargado de casa; piensa que, de esta manera, es menos probable que se pueda tirar a ninguna tía por ahí. Le empieza a comer el pene muy poco a poco, como si tuviera todo el tiempo del mundo, y luego agiliza la velocidad de una forma muy especial. Aunque él siempre le dice que no se le va a correr en la boca, no siempre acaba cumpliendo la promesa.